Backrooms
Ficha Técnica
- Título original: Backrooms
- Título alternativo: Backrooms: Sin salida
- Dirección: Kane Parsons
- Guión: Will Soodik (basado en la serie de YouTube de Kane Parsons)
- Fotografía: Jeremy Cox
- Música: Edo Van Breemen y Kane Parsons
- Productores: James Wan, Shawn Levy, Osgood Perkins, Peter Chernin
- Producción: A24 / Atomic Monster / 21 Laps Entertainment / Chernin Entertainment
- Género: Terror psicológico · Ciencia ficción · Thriller
- Año: 2026
- Duración: 105 minutos
- Plataforma / Distribución: Cines (estreno junio 2026)
- Reparto: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell
De YouTube a A24
En 2022, un adolescente británico llamado Kane Parsons — conocido en internet como Kane Pixels — subió a YouTube un corto de found footage ambientado en los Backrooms: pasillos infinitos de moqueta amarilla, iluminados con fluorescentes parpadeantes, donde la escala humana se pierde y algo acecha sin mostrarse. El video explotó. A24 lo llamó antes de que terminara el colegio. El resultado, cuatro años después, es una de las películas de terror más exitosas de la década — y el debut en largo más impactante que el género ha visto en años.
Lo que convierte ese recorrido en algo más que una anécdota de marketing es lo que Parsons hizo con la oportunidad: en lugar de limitarse a expandir su material de YouTube, construyó una película con estructura dramática real, con personajes que importan y con preguntas filosóficas sobre la realidad y la existencia que persisten mucho después de que se apagan las luces.
Sinopsis
Una puerta misteriosa aparece en el sótano de una tienda de muebles y se abre a una dimensión alternativa — los Backrooms: una red infinita de oficinas vacías, pasillos laberínticos y habitaciones sin salida donde las leyes físicas son distintas y algo inhumano habita en la oscuridad. Cuando uno de sus pacientes desaparece dentro de esa dimensión, la terapeuta Mary Kline (Renate Reinsve) decide adentrarse para rescatarlo, acompañada por el dueño de la tienda, Clark (Chiwetel Ejiofor), que vivió la experiencia y busca entender qué le ocurrió. Lo que empieza como una misión de rescate se convierte progresivamente en una pesadilla psicológica donde la realidad se deforma y las fronteras entre lo que existe y lo que se imagina desaparecen.
Análisis
La gran apuesta de Backrooms es estética antes que narrativa: Parsons construye una experiencia sensorial basada en el concepto de la liminalidad — esos espacios de transición que reconocemos como familiares pero que en su vacuidad generan una inquietud difícil de nombrar. Pasillos de hotel, oficinas abandonadas, salas de espera sin propósito — lugares que existen entre lo que fue y lo que será, suspendidos en un presente que no le pertenece a nadie. Esa estética, que Parsons desarrolló con Blender y Unreal Engine en su cuarto, ahora tiene el presupuesto de A24 y un equipo técnico que la llevó a su máximo potencial. El resultado visual es tan coherente y tan perturbador como prometía.
Pero lo que diferencia Backrooms de una experiencia puramente atmosférica son sus protagonistas. Chiwetel Ejiofor construye a Clark como un hombre que ya pasó por esa dimensión y lleva las marcas — no en el cuerpo sino en la manera en que habla, en el silencio que precede a cada frase. Renate Reinsve — que llegó al estreno de esta película tras protagonizar Fjord, ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2026 — aporta una intensidad poco habitual en el género: su Mary Kline es una terapeuta que sabe hacer preguntas incómodas y esa habilidad se convierte en su única herramienta dentro de un espacio que desafía toda lógica. Mark Duplass aparece en el tramo final como un científico de la empresa Async — referencia directa al lore de la serie original que los conocedores del material van a celebrar.
El guión de Will Soodik deja algunos cabos sueltos que pueden frustrar a quienes buscan respuestas definidas, pero la película es deliberadamente ambigua: las múltiples hipótesis que sugiere el desenlace no son un defecto de escritura sino una decisión de diseño. El film confunde adrede la frontera entre lo sobrenatural y lo psicológico, y esa confusión es parte del horror.
La comparación con Coherence (2013) que hace parte de la crítica especializada es acertada: Backrooms logra que una impresión difícil de describir se adhiera al espectador mucho después de salir del cine. El gran interrogante — qué pasa si hay otro mundo detrás de esa pared — funciona porque Parsons lo construye con convicción y sin explicarlo del todo.
Veredicto
Backrooms es el debut de director más notable en el terror desde que Robert Eggers estrenó The Witch en 2015. Kane Parsons tiene 20 años y ya domina el lenguaje del género con una seguridad que intimida. La película no es perfecta — hay momentos donde el ritmo cede y el guión no resuelve todo lo que plantea — pero como experiencia sensorial y como propuesta filosófica dentro del terror, es de lo más estimulante que dio el género en años. A24 volvió a apostar por alguien improbable y volvió a ganar.
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